Se metió a la casa de la “ESPOSA DE SU AMANTE” Se hizo su amiga y aprendió una gran lección.

Durante muchos años fui amante de un hombre, el se llama Roberto y su esposa Regina, y yo soy María…

Cada vez que Roberto y yo nos veíamos le pedía que se separara de su esposa para que me convirtiera en su esposa, yo quería ser una señora también…

Roberto siempre me decía que no podía dejarla porque tenía dos hijos con ella : una niña de 7 años y un niño de 2 años era imposible dejarla porque aun eran pequeños y los necesitaban a los dos…siempre le pregunte a Roberto si aún amaba a su esposa, el respondía que desde que nacieron los niños su matrimonio se vino abajo, ella engordó, no se cuida, anda muy nerviosa, ya no hay amor entre los dos, casi no tenemos sexo, es muy cansado vivir una relación así…

Cansada de sus excusas, decidí hacerme amiga de la esposa de mi amante, me hice amiga de ella en un centro comercial, le saludé y admiré a sus niños, les invité a tomar helado y así iniciamos una amistad, a Roberto no le agradó, pero por supuesto no podía decir nada, se tenía que quedar callado, porque yo era su amante e iba a ser horrible para su familia que yo contara eso en su hogar, y el tampoco quería dejarme a mí.

De mi relación con Roberto no me quejo, me llena de regalos, me dio una tarjeta de crédito la uso a mi antojo, paga mi departamento y en navidad me regalará un coche; pero, hay veces que me siento sola y es cuando deseo convertirme en toda una señora…

Un día, Regina me invitó a cenar, era el cumpleaños de su hijo, era la primera vez que iba a entrar a el hogar de mi amante, nerviosa pero ante todo curiosa acepté.
Llegue a su casa unas horas más temprano para ayudarla con la cena “oh sorpresa”, fue la situación más difícil que me he encontrado en mi vida, me di cuenta que mi amante era un mentiroso.

Regina si estaba gorda, pero entendí el ¿por qué? y también entendí por qué, no cuidaba su forma de vestir y quizás también entendí por qué no llenaba en la cama a Roberto.

Regina, trabaja en una oficina como secretaria, se levanta a las 5 de la mañana (yo me levanto a las 9) para preparar todo a los hijos que van al colegio, les prepara el desayuno, y deja para Roberto y sus hijos lo que van a almorzar; sale del trabajo a las 19 horas (yo a esa hora estoy por el spa o gym) llega a su casa los baña, les prepara la cena, la casa la mantiene súper ordenada!!, a veces lleva a su casa trabajo, cuando deja impecable la casa se sienta a continuar con los trabajos de la oficina., arropa a sus hijos y los hace dormir, ya tiene en la cama la pijama de Roberto y la ropa bien planchada del uniforme que se pondrán al día siguiente..


La pobre mujer duerme poco, no come a su hora: trabaja, es mamá, es esposa; no tiene ropas de moda: porque sus hijos y su esposo son primero y son quienes visten a la moda y ella me dijo: “mira, te presento mi hogar, este hogar feliz que estoy formando! Ella es feliz, el INFELIZ es Roberto que no la ayuda.

Me di cuenta que yo esa vida no la quería vivir todavía, no sería capaz de ser una señora, es muy grande esa palabra para mí, no estaba preparada, y todo el amor que le tenía a Roberto, esa noche murió…murió mi amor por el, porque vi que en Regina tenía una esposa completa, pero ella tenía un hombre incompleto, ella no tenia un hombre que la respetara, un hombre que la valorara, un hombre que la amara, y por lo tanto ese hombre tampoco lo quería tener yo.

Decidí dejarlo y cambiar mi vida. Encontré un hombre soltero, me hice su novia y después de 2 años me hice esposa. Hoy yo sería Regina y ruego a dios que mi esposo no sea como Roberto, aprendí que en la vida todo se paga y que siempre hay un aviso del creador que nos dice: que debemos reflexionar a tiempo y salir del pecado, arrepentirnos, pedir perdón y buscar nuestro camino sin hacer daño a terceros…

Porque no todas alcanzamos el nombre de señora.

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