La forma de tu ombligo puede predecir enfermedades.

Cuando comienzas a enfermarte es normal que te pongas un poco pálido, tu nariz empiece a escurrir o experimentes algún otro tipo de malestar, todos estos síntomas puedes verlos y sentirlos pero. ¿Sabías que existe una parte de tu cuerpo que determina cuáles serán tus enfermedades más comunes?

Basta con solo observar ese diminuto elemento en tu cuerpo, que para todos pasa desapercibido, pues todos pensamos que no sirve para nada.

Hablamos del OMBLIGO, ese pequeño botoncito que sólo acumula pelusa y el cual puede decirte mucho de cómo se encuentra tu salud.

Es por ello que aquí te hablaremos de los diferentes tipos de ombligos.

OMBLIGO DE BOTÓN (SOBRESALE):
Tener el ombligo “salido” significa que cargas con una pequeña protuberancia en tu cuerpo, lo que hace que seas más propenso a padecer hernias. Si a esto le aumentas esfuerzos innecesarios y tratas de levantar cosas que apenas puedes, terminarás lastimándote y aumentando este riesgo.

OMBLIGO PEQUEÑO:
Si tu ombligo es pequeño, es probable que seas alguien que se enferma muy seguido de gripa. Nunca te encuentras completamente sano ya que siempre estás estornudando, tosiendo o con dolor de garganta.

OMBLIGO FORMA DE POZO:
Este tipo de ombligo se hunde y es algo profundo. Esto puede significar que tienes problemas de sobrepeso y que tal vez seas propenso a malestares estomacales.
La mayoría de tus enfermedades casi siempre estarán relacionadas con tu sistema digestivo, debes de llevar una dieta ligera y rica en fibra y jengibre para que tu digestión sea mejor.

OMBLIGO FORMA DE ALMENDRA:
Pareciera que ni ombligo tienes, es decir, se mirará el fondo de él pero no será suficiente para contar como ombligo de botón. Si tu forma de ombligo es esta, debes de tener cuidado con las migrañas y dolores musculares, con el tiempo puedes llegar a tener huesos débiles y correr el riesgo sufrir desgarres.

OMBLIGO FORMA DE U:
Aunque es inusual las personas consideran a este de los ombligos más bonitos que hay. Sin embargo esto quiere decir que puedes ser más propenso a enfermedades del riñón y de la piel.
Pero no todo es desgracia, gracias a tu ombligo tus hijos tienen menos probabilidades de nacer con alguna deformidad genética.

Así que ya sabes, cuando empieces a sentirte mal sólo observa tu ombligo durante unos instantes para recordar cuáles son tus zonas más débiles. Es mejor prevenir que lamentar.

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