Esposo tacaño quiso ser enterrado con su fortuna, la venganza ingeniosa de su viuda fue brillante.

Esta historia nos enseña que a veces podemos ser personas tacañas en la vida, nunca será malo saber ahorrar, pero cuando estás conductas llegan al extremo, ahí está el problema.

La vida es hermosa y hay que saberla disfrutar, aprender a vivir cada momento por que si no,
tal vez cuando nos demos cuenta, ya sea demasiado tarde para arrepentirnos.

No sabemos si esta historia es real o no, pero lo importante es que nos deja reflexionando… nos ha parecido tan divertida al igualmente ingeniosa la viuda, que decidimos compartirla.

Hoy te presentamos en esta historia la vida de una persona que quería ser enterrada con toda su fortuna.

Este hombre trabajó toda su vida y ahorraba cada centavo de todo lo que ganaba, era un gran tacaño con todo su dinero. Para él su dinero era lo que más amaba en este mundo.

Un día este hombre se enfermó, el médico le dio la noticia de que no le quedaba mucho de vida.
Tras haber recibido esta mala noticia, el hombre llamó a su esposa y le dijo esto:

“Escúchame bien, cuando muera quiero llevarme todo mi dinero conmigo a la tumba, quiero que lo pongas adentro de mi tumba, porque quiero llevarme todo que mi dinero que he ganado a la otra vida”.

Contesta la esposa:

“Te lo prometo”, sabiendo él aún, que después de su muerte su esposa tendría que enfrentar a una vida de carencias dejándola sola y en la pobreza no le importo.

Al poco tiempo, el marido murió.
Durante su funeral, en la iglesia, la esposa estaba estaba sentada al lado del mejor amigo del matrimonio. Cuando termino la ceremonia, justo antes de que cerraran el ataúd, la esposa dijo:

“¡Por favor esperen un minuto!”.

La mujer tenía en sus manos una caja de zapatos, se acercó lentamente hacia el ataúd y metió la caja dentro. Después cerraron el ataúd y continuaron.

Su amigo preguntó: “¿Disculpa, qué es lo había en la caja de zapatos?”.
La viuda le contestó: “Él me dijo que quería ser enterrado con todo su dinero, así que se lo puse dentro”.

¡¿Estás loca?! ¿Lo vas a enterrar con toda su fortuna?!”, exclamó el amigo.

A lo que ella solo contestó: “Sí, se lo prometí. Soy una buena cristiana. No puedo mentir. Le prometí que pondría todo el dinero en su ataúd junto con él”.

“Pero él era muy rico, ¿cómo has podido meter todo su dinero en tan solo una caja de zapatos?”, preguntó el amigo.

“Sí, eso era el problema”, dijo la viuda, “así que puse todo su dinero en mi cuenta y le hice un cheque y lo metí en su ataúd.”

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